Hoy me he sorprendido a mi misma pensado en aquel chico.
En ese que no fue nada especial, solo uno más entre todos los demás.
Pero aun así, marcó la diferencia.
La diferencia entre hoy y mañana, entre constante e instante.
Entre todo y nada.
Siempre he dicho (y repetido) que las relaciones no van a ningún sitio.
Que la vida es joven y hay que disfrutarla mientras se pueda.
Que atarse a alguien es solo una forma más de complicarse la vida.
Esa es la teoria, ¿pero y en la práctica?
La respuesta es obvia:
No hay peor mentira que la que te haces creer a ti misma.
P.D: hoy es la primera vez que he tirado una colilla a una rejilla y en vez de rebotar, se a colado entre los barrotes.
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